Tips para el mantenimiento de tapices de macramé.

Nuestros tapices de macramé son una bonita forma de decorar vuestro hogar, oficina o despacho, pero debemos tener en cuenta que son obras delicadas por lo cual debemos saberlos cómo mantener convenientemente.

Si bien no es mucho el mantenimiento que requieren si debemos tener en cuenta algunos puntos para mantenerlos siempre bonitos y lustrosos, libres de polvo, manchas o mantener su forma.

Antes de nada, debemos tener en cuenta algunos detalles debido a la naturaleza del tapiz, hilo de algodón reciclado y ecológico.

Precauciones previas

Colócalo en una zona de interior

Las inclemencias meteorológicas afectan directamente a nuestro tapiz, ya sea la humedad sobre nuestros hilos de urdimbre de algodón reciclado o por la incidencia directa del sol sobre los colorantes usados para el teñido de los hilos. También el viento afecta a la forma del macramé produciendo que el hilo pierda forma y se “despeluche”.

Razones por las que no exponer las piezas de macramé para que conserven de forma óptima su diseño, su desgaste y perdida de color.

En resumen, evitar la exposición directa prolongada al sol, lugares con excesiva humedad o viento.

Evita tocar las piezas

Nuestros tapices de macramé están diseñados como decoraciones, para ser colgados en pared, por lo que en la medida de lo posible debe evitarse que sean tocadas en la medida de lo posible.

Debemos tener en cuenta también su colocación en caso de tener mascotas en el hogar ya que ciertos animales tienen una cierta atracción por los hilos y querrán jugar con ellos, ¡como los gatos! Por lo que deberemos colocarlos en algún lugar que sea inaccesibles para ellos.

Cuidados pasivos

Hay algunos productos que nos ayudaran a mantener o mitigar los efectos sobre nuestro macramé como lo es el uso de espráis antipolvo, antimancha o quitamanchas para rociar sobre el textil y protegerlas durante más tiempo, evitar la fijación de manchas o polvo y que así mantenerlos en las mejores condiciones durante más tiempo.

Mantenimiento

Quitar el polvo

Es de esperar que al ser hilos entrelazados se pueda depositar polvo en los tapices para lo cual debemos sacudirlos suavemente, con pequeños golpes cada cierto tiempo, también podemos pasarle un plumero o incluso ayudarnos de un paño seco. Siempre con mucho cuidado para mantener su forma.

Manchas

A veces ocurren accidentes que pueden comprometer la belleza de nuestro macramé y entrar en contacto con líquidos que lo manchen. Lo mejor que podemos hacer es tener es una reacción rápida para evitar que se seque facilitando así la limpieza del mismo. Para ello usaremos un pequeño cepillo de dientes con jabón neutro, un poco de agua tibia y algo de paciencia y delicadeza, frotando el área afectada en el sentido de los hilos. Por supuesto evitaremos el uso de la lavadora y el aspirador que podría ser fatal para el tapiz.

Mantener su forma

En ocasiones el macramé puede sufrir algún percance que comprometa su forma, se nos arrugue, se nos abran hilos o se nos despeine.

En caso de que se nos moviera los hilos de la parte superior debemos ir moviendo con sumo cuidado sobre el soporte y muy poco a poco hasta llegar a su posición adecuada, como siempre con paciencia y delicadeza para que no se nos deshagan los hilos.

Si quisiéramos plancharlo porque se arrugo debemos tener en cuenta que la plancha debe tener el calor bajo y pondremos un paño encima para evitar el contacto directo de la plancha con los hilos de urdimbre de algodón y que se enganchen en ella, empezando por la parte posterior, si aun así sigue teniendo arrugas podría plancharse también por la parte delantera.

Forma de los hilos.

El hilo de los macramés suele venir enrollado sobre sí mismo, aunque depende de la tipología del mismo. A veces se deshila para darle una forma concreta o se dejan tan cual según el diseño.

En caso de las zonas deshiladas se recomienda el uso de un peine plano para su cepillado siguiendo la orientación del hilo, y el uso de laca para poder volver a fijarlo y que mantenga la forma el mayor tiempo posible.

En cambio, si los hilos acaban enroscados es muy habitual que se puedas deshilar para lo cual nos ayudaremos de nuestros dedos. Antes debemos lavarnos las manos para evitar suciedad y el sudor de nuestras manos y procederemos a enroscar las puntas ayudándonos de nuestro dedo pulgar e índice girando y bajando hasta el extremo del hilo hasta que queden las fibras bien fijadas al hilo.

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